Terapia psicológica para el dolor de espalda

viernes, 12 de marzo de 2010


MADRID.- ( AGENCIALAVOZ.ORG ) El dolor lumbar es un problema cada vez más omnipresente y de los más discapacitantes de las sociedades desarrolladas. Frente a él, un estudio realizado en Inglaterra, y aparecido en 'The Lancet', sostiene que la terapia cognitivo conductual en grupo puede aliviar esta molestia de una forma rentable y eficaz.



Seiscientos adultos formaron parte del trabajo dirigido por Sarah E. Lamb de la Universidad de Warwick (Coventry, Reino Unido). Todos ellos había sufrido la citada molestia de espalda durante un mínimo de mes y medio y habían acudido a su médico de cabecera en búsqueda de tratamiento en los últimos seis meses.
Se excluyó a las personas cuya dolencia podría estar causada por un trastorno severo (como una infección o una rotura) y a aquellas con problemas mentales serios o que ya habían participado en un grupo terapéutico similar. La edad media de los integrantes de la muestra fue 54 años y un 60% eran mujeres.
Todos los participantes recibieron los consejos de su médico de cabecera (en una sesión de 15 minutos). Además, de forma aleatoria, 400 fueron elegidos para someterse, además, a una consulta individual de una hora y media y a seis sesiones de terapia cognitivo conductual en grupo.
Durante el tratamiento psicológico, puesto en marcha por 19 especialistas (fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y psicólogos), se intentó modificar, principalmente, los comportamientos y las falsas creencias.


Menos dolor y discapacidad
Tras este abordaje, y durante 12 meses, se estudió la evolución de la dolencia de estos pacientes. El objetivo principal de los investigadores fue probar la eficacia del tratamiento psicológico a la hora de reducir tanto las molestias de espalda como el nivel de discapacidad producido por las mismas.
Los distintos análisis para valorar este tipo de mejoras indicaron que, en efecto, modificar la conducta puede repercutir en la disminución de las molestias lumbares y, por tanto, aumentar la movilidad de los afectados. En uno de los tests empleados se detectó una mejora de un 5,4% entre los que sólo recibieron los consejos médicos, frente al 13,8% de los participantes que se trataron 'en grupo'.
Cuando los propios pacientes valoraron su progreso, los resultados también favorecieron a la terapia cognitiva. 62 de 197 integrantes (un 30%) del grupo control afirmaron encontrarse mejor tras seguir los consejos médicos, frente a 235 de los casi 400 (un 60%) que formaron parte de alguno de las sesiones conductuales.
"Las construcciones psicológicas son importantes mediadores de las mejoras, a largo plazo, de la incapacidad relacionada con el dolor. No obstante, también pueden contribuir en ello otros efectos no específicos", subrayan los autores británicos.
En cuanto a la rentabilidad de esta práctica, el trabajo destaca que la intervención sobre el comportamiento de estas personas costó algo menos de 1.800 libras (casi 2.000 euros) en total. Una cifra que comparan con "la acupuntura, el ejercicio, los masajes y la modificación postural, que cuestan 4.242, 3.800, 8.700 y 3.090 libras respectivamente".


Críticas a los resultados
Un comentario adjunto al estudio, también aparecido en 'The Lancet', reconoce que los resultados obtenidos por Lamb y su equipo son "bastante impresionantes". Sin embargo, en determinados aspectos, limita su valía. Es el caso del incumplimiento de los 12 meses de seguimiento por una parte importante de la muestra: entre los que recibieron el tratamiento conductual, casi un centenar de la muestra inicial no cumplió con el año de estudio.
Otras de las 'pegas' expuestas por Laxmaiah Manchikanti, del centro de abordaje del dolor de Paducah (EEUU), tiene que ver con la rentabilidad que los expertos adjudican a la terapia psicológica. "El consejo médico tiene un coste medio de 16,32 libras y el abordaje cognitivo conductual se sitúa en 187 libras, lo que supone una diferencia sustancial".
El artículo de opinión también pone en duda si la muestra es realmente representativa de la población que se pretende estudiar. Y cuestiona la aplicación real de las pautas propuestas, sobre todo en países como EEUU donde el sistema sanitario público no llega a todos. "El tratamiento es factible clínica y económicamente pero no es la panacea", concluye Manchikanti.